andrea guijarro

Hola! Soy Andrea Guijarro.
Y esta es mi historia desde lo más sincero de mi corazón.

La comida ha sido un símbolo muy importante que  ha estado presente durante toda mi vida. Y al igual que para mí, para la gran mayoría de vosotros. 

Si observamos atentamente, prácticamente todas las reuniones sociales que tenemos, giran entorno a la comida convirtiéndose en el motivo principal para compartir un momento de felicidad entre nosotros. 

comida saludable con amigos

Comer, es de los rituales más poderosos y antiguos que perdura desde hace miles de años. Pero, ¿qué sucede cuando tienes un trastorno alimenticio? Prácticamente, todos los momentos de felicidad que asocias con la comida, no solo desaparecen, sino que se tornan en pesadillas.

Quiero contarte mi caso personal.

Desde que era niña hasta que superé la mayoría de edad, durante casi una década prácticamente, me pasé el tiempo odiando, castigando, maltratando y repudiando a mi cuerpo. 

Recuerdo que cualquier cosa que me hacían para llevarme para almorzar, terminaba en las manos de otros o en la papelera. Así es como aprendí a gestionar mi conflicto de la única manera que se me ocurrió en ese momento. 

Había creado una imagen de mí misma basado en el odio y en el rechazo, ya que creí que mi cuerpo se había convertido en el culpable del rechazo que sentía por parte de la gente hacia mí misma.  

problemas alimenticios

Llegué a la conclusión que para ser aceptada, tenia que dejar de comer.

Como consecuencia de todas esas decisiones inconscientes por falta de información y de una baja autoestima, llevé a mi salud a una delgada línea en la que difícilmente podía seguir manteniéndome en pie por mucho más tiempo. 

Recuerdo que por aquel tiempo era más doloroso el miedo a no ser aceptada por los demás que el miedo a desaparecer de este mundo. 

Si tenía que pasar un día entero sin comer con tal de no sentirme culpable conmigo misma, no dudaba en pasar un día entero sin alimentarme; si por el contrario, tenía que comer delante de los demás para que no se descubriese el problema que convivía en secreto conmigo desde hace años, comía y después iba al baño a vomitarlo todo; si tenía que hacer miles de dietas, incluso las más agresivas, para adelgazar lo antes posible, no dudaba en hacerlo. Y así, una lista interminable de cosas.

Como podrás imaginar, llevar una vida así durante mucho tiempo se puede convertir en un trastorno del que no te das cuenta en qué momento has comenzado a tenerlo ni cuánto tiempo durará todo ese infierno.

Evidentemente, ahora miro hacia atrás y puedo ver la distorsión que genera una mente en conflicto, ya que no padecía sobrepeso, pero ese pensamiento me gobernó durante tantos años de mi vida, que no había nada ni nadie que pudiera convencerme de lo contrario. 

Hay que tener en cuenta que todas las creencias que había creado sobre mí misma, acerca de mi cuerpo, se iban alimentando y volviéndose más y más poderosos cada vez que alguien me hacía cualquier referencia sobre mi cuerpo.

Es entonces cuando comenzó a aparecer por mi mente la idea de si realmente merecía la pena vivir, ya que lo único que terminé viendo a mi alrededor eran desprecios hacia mi persona. 

He estado a punto de despedirme de esta vida tantas veces, que me faltan dedos en las manos para contarlas, pero nunca reuní el valor suficiente, gracias a dios.

Es paradójico, pero una de las cosas que más feliz me hacía era cocinar. Del mismo modo que aprendí a experimentar el desprecio de los demás hacia mí por culpa de la comida, descubrí la manera de que me amasen a través de ella. 

Un día se cruzó en mi vida una persona bastante singular que me enseñó con muchísimo amor a ver la comida de otra manera, y sobre todo, aprender a cuidarme de manera saludable.

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Desde el primer momento que comencé a cocinar de forma saludable, comencé a sentirme cada vez mejor, con más energía y mejor autoestima. A medida que yo iba cogiendo más y más fuerza, ese pensamiento que me gobernaba iba debilitándose cada vez más. 

Fue así como comencé a involucrarme cada vez más en el mundo de la alimentación. Comencé a comprender que mi problema siempre había sido mi solución.Aquí comenzó mi verdadera transformación. 

Sentía como algo viejo dentro de mí estaba estaba desapareciendo, como si algo muriese para dar paso a algo nuevo. Ese nuevo “Yo” venía reforzado, dispuesto a pisar fuerte en este mundo y con las ideas muy claras acerca de quién era y qué misión tenia preparada para mí. 

Mientras estudiaba la carrera de Turismo, comencé a sentir una motivación profunda por formarme profesionalmente en alimentación energética-saludable.  

Decidí tomar la decisión de eliminar para siempre el juego de las mil dietas. No fue nada fácil, pero tenia las fuerzas necesarias para ponerle fin de una vez por todas.

Andrea Guijarro

Tenía que cambiar de hábitos y hacerlo para siempre. Pero estaba preparada. Era el momento de dejar todo ese mundo atrás.

Por una vez en mi vida, decidí escuchar realmente qué era lo que quería hacer y cómo podría aportar luz a este mundo. Del mismo modo que me estuve castigando y odiando a través de la comida durante tantos años, comencé a amarme y respetarme a través de ella. 

 

A día de hoy he comprendido que cada circunstancia que la vida nos pone contiene la posibilidad de perderte en ella o de encontrarte en ella, de morir en ella o vivir en ella. 

¡Yo decidí encontrarme y vivir!

Había llegado el momento de dar el salto al mundo de la alimentación saludable. Todo cobraba sentido en ese momento. Las personas comenzaron a ver un cambio radical en mí, no solo en mi cuerpo, sino a un nivel mucho más profundo. La Andrea que conocían ya no se encontraba entre nosotros. 

Comenzaron a preguntarme cómo lo había hecho y a pedirme consejos. Así empecé a ayudar a más y más personas en su transición a través de la alimentación. En esa época ya había adquirido las bases suficientes como profesional, pero había algo que me hizo comprender la responsabilidad que había adquirido.

La mayor comprensión en el mundo de la alimentación no la había adquirido a través de los estudios, sino a través de mi conflicto. Sentía y sabía porqué momento estaba pasando cada persona, que podía llegar a sentir en cada momento y qué tenía que decirle para ayudarle en su proceso. Y todo eso no se puede estudiar. Una cosa es conocer el camino y otra muy distinta es andar el camino. 

Ya había terminado mi carrera y llevaba tiempo intercalando mi dedicación y mi compromiso con el mundo saludable con un empleo a tiempo parcial que me diese el dinero suficiente para poder pagar todos mis gastos. Pues sabía que para aprender a cuidarme, primero tenia que aprender a ser autosuficiente y a valerme por mí misma. 

Sin embargo, sentía que tenia que llevar esta misión a muchas más personas. Fue así como nació mi empresa. Hubo un día que tuve que tomar la decisión de enfocarme plenamente en mi creación.

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Así que decidí despedirme y comprometerme plenamente con mi misión y con las personas que necesitasen mi ayuda. Aunque no fue fácil al principio, la vida volvió a sorprenderme con todo su esplendor. Siempre aparecían los recursos que necesitaba en el momento justo para que la empresa saliese adelante. 

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Después de todos estos años miro atrás con retrospectiva y me siento agradecida por todos esos años de oscuridad que experimenté, pues sin ellos no me habría convertido en la persona que soy y no podría llegar a las personas de la misma manera. 

La era de la alimentación saludable ha llegado para quedarse. 

Hoy disfruto de cada comida sin culpabilidad y siendo consciente de todo lo que como. Respeto  mi cuerpo, mi mente, y el mundo que nos brinda todo lo necesario para que podamos vivir aquí. 

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¿Te unes al cambio?